El Solete es un gesto bonito … pero la luz que de verdad nos guía llega cada día de quienes cruzan nuestra puerta.

 

recibir el Solete de Navidad de la Guía Repsol es un gesto bonito hacia nuestro trabajo y 7na caricia para este oficio que amamos. Pero como somos sinceros , nuestro motor nunca han sido los premios ni  las  guías. Nunca hemos cocinado buscando encajar en un perfil, porque nuestra forma de entender la cocina es más sencilla , más honesta , más nuestra.

esta vez alguien consideró que Casa Chema debìa estar ahí, y lo agradecemos con humildad. Pero donde queremos aparecer -la guía que más nos importa-  es la de cada cliente que cruza nuestra puerta. En la memoria de quien prueba un pote de bellota por primera vez , en la conversación que se alarga sobre un torto recién hecho, en el plato que se toma alguien que decidió que su elección era una fabada vegana,  en el gesto de quien vuelve porque aquí se siente en casa.

Esa es la guía donde queremos ser encontrados: la guía del cliente, la guía de las emociones, la guía de la satisfacción compartida.

 

Por eso trabajamos cada día con la misma convicción: que la cocina es un acto de cariño y que cada plato es una responsabilidad ante nuestros clientes. A quien decidió que merecíamos este Solete, gracias por fijarse en este rincón, en esta esquina que aunque no lo parezca pertenece al concejo de Oviedo. Aunque somos más de estar en tierra de nadie, en nuestra tierra. Y gracias, sobre todo , a todas las personas que dan sentido a lo que hacemos : sus corazones , sus recuerdos , sus sentimientos.

 

Gracias siempre.

 

Una guisandera y un camarero.

llamarnos raros, cada uno escoge su camino.