“Cada bocado cuenta una historia: la de las manos que construyeron nuestra tradición.”
En Casa Chema creemos que cada plato es mucho más que un alimento: es un pedazo de historia.
Es la memoria viva de aquellas mujeres que, desde las caleyas y los mercados de la antigua Vetusta, tejieron el alma gastronómica de Oviedo.
Hoy, cada vez que nos visitas, cada vez que pruebas nuestros potes, tortos, fabadas, guisos, quesos o postres, estás rindiendo homenaje a esas raíces.
Porque en Casa Chema cocinamos con memoria y servimos con respeto, honrando el legado que nos ha traído hasta aquí.
Ellas nos abrieron el camino.
1. Las zabarceras
• Eran vendedoras rurales.
• Venían de las aldeas cercanas cargadas de productos frescos: verduras, frutas, hortalizas, huevos, manteca, castañas, setas…
• Vendían sus productos directamente en el mercado del Fontán, en los soportales o en las calles, montando pequeños puestos o sobre mantas en el suelo.
• Eran campesinas, conocían bien el campo y las temporadas, y su papel era esencial para abastecer de productos frescos a la ciudad.
• Su figura estaba muy unida a la dureza física: largas caminatas desde los pueblos, cargas pesadas en cestos, muchas veces llevando mercancía en la cabeza.
• Eran mensajeras o intermediarias urbanas.
• Se movían dentro de la ciudad, encargándose de recoger productos en el mercado (muchas veces comprándolos a las zabarceras) y llevándolos a las casas de familias acomodadas.
• Su trabajo consistía en hacer los recados: comprar, transportar, entregar.
• Solían tener clientes fijos que confiaban en ellas por su honradez, rapidez y eficacia.
• Aunque no cargaban desde los pueblos, sí andaban largas distancias dentro de la ciudad, muchas veces con varios encargos a la vez.
3. Las guisanderas
• Eran las cocineras tradicionales, guardianas de los fogones en casas y fondas.
• Transformaban los productos sencillos (pote, cebolla, castañas) en auténtica magia culinaria.
• Trabajaban con recetas transmitidas de generación en generación, manteniendo viva la memoria gastronómica.
• Su saber no se ha perdido: vive en los guisanderas actuales que defienden la cocina tradicional asturiana.
• Son símbolo de tradición, sabor y memoria, y su legado sigue presente en cada mesa asturiana.

Sin ellas, Vetusta no habría tenido mesa, ni alimento, ni memoria
Hoy somos la memoria viva de sus manos.
Cada bocado es un homenaje a las mujeres que nos alimentaron.
Xuaquina Rodríguez Rodríguez
Guisandera de Restaurante Casa Chema

restaurante@elcordialcasachema.es
(+34) 665 86 79 73

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